Para llevarse el regalo, el público necesita saber sobre la marca.
El participante responde el quiz, acierta el mínimo acordado y solo entonces gira la ruleta para descubrir qué premio se llevó.
Hablar del producto a quien va de paso rara vez funciona. El quiz invierte el orden: el público entra por la competencia, y para ganar necesita prestar atención a lo que la marca tiene para decir. La información deja de ser interrupción y se vuelve la llave del premio.
Abre la experiencia, da confianza y mantiene el ritmo de la ronda.
Exige atención a lo que la marca comunica en el stand y en el material.
Separa a quien realmente absorbió el mensaje y sostiene la competencia.
La mecánica es simple de entender y difícil de abandonar a la mitad. Dos pantallas, dos momentos, y el premio solo aparece al final.
Las preguntas vienen en niveles fácil, medio y difícil, definidos con la marca. Para conquistar el premio, el participante necesita acertar la cantidad mínima acordada para la activación.
Con el quiz superado, aparece la ruleta con los regalos de la campaña. El participante toca el centro, la ruleta gira y el premio se revela al instante, frente a quien está alrededor.
El registro es opcional y ocurre en medio de una experiencia que la persona quiere vivir, no a cambio de nada. Los campos se definen con la marca, según lo que le interesa al equipo comercial.
Correo, teléfono, empresa, cargo y lo demás que tenga sentido para la campaña.
El contacto llega acompañado del desempeño en el quiz y del premio sorteado.
Relación consolidada al terminar el evento, lista para que el equipo siga la conversación.
Del celular del participante al tótem que domina el stand, y también en evento sin público presencial. La elección del formato es una conversación de dimensionamiento, hecha antes del evento.
Tótems en ocho tamaños, elegidos según el espacio disponible y la distancia desde donde circula el público.
Quien juega se queda, quien espera mira y quien pasa se detiene a mirar. El stand gana movimiento, el mensaje se lee de verdad y cada ronda deja un contacto.
Para ganar, la persona necesita saber. El contenido de la marca se vuelve parte del juego.
La competencia junta gente alrededor y mantiene el stand lleno durante el evento.
Contacto entregado por quien se interesó lo suficiente para jugar hasta el final.
La ruleta crea expectativa y festejo, algo que entregar un regalo en el mostrador no logra.
La ronda es filmada por quien está al lado y después circula en las redes.
Cantidad de preguntas y premios ajustada al flujo esperado de participantes.
Contenido, mecánica, premios, registro y operación, armados junto con la marca antes de que empiece el evento.
T3i arma las preguntas contigo, define la mecánica de premios y opera la activación en el formato correcto para tu espacio.