El regalo entregado en el mostrador desaparece. El regalo conquistado, nadie lo olvida.
La máquina vestida con la identidad de la marca. El participante se registra, juega, agarra la bolita y solo entonces descubre qué regalo se llevó.
El regalo entregado en el mostrador dura lo que tarda en salir del stand. El mismo regalo conquistado en una jugada se vuelve historia, aliento de quienes están alrededor y video en el celular. La máquina de garra transforma la distribución en disputa, sin tener que explicar nada: todo el mundo ya sabe jugar.
Del acercamiento a la revelación, toda la experiencia ocurre en menos de dos minutos, con la marca presente en cada etapa.
Personalizada con la identidad de la campaña, iluminada y llena de bolitas de colores, atrae desde lejos. El participante llega por curiosidad, antes de cualquier abordaje del equipo.
El registro es opcional y rápido, con los datos recolectados conforme a la ley de protección de datos. Hecho eso, la garra es suya. El intento es corto, tenso y acompañado por quienes están alrededor.
Dentro de cada bolita está escrito el regalo que la persona acaba de ganar. La revelación ocurre frente a todos, y ahí llega la celebración.
La tensión de la garra bajando y la celebración de quien lo logró. Ese es el momento que el público filma y que la marca se lleva.
La marca iba a repartir el regalo de todos modos. Puesto dentro de la máquina, pasa a comprar tiempo de permanencia, dato autorizado y contenido espontáneo.
La máquina iluminada llama al público desde lejos, sin depender de alguien invitando en la puerta.
Quien juega se queda, y quien mira también. El stand gana público en lugar de gente de paso.
Registro opcional y rápido, dentro de la ley de protección de datos, a cambio de una experiencia que la persona quiere vivir.
El regalo escondido en la bolita crea sorpresa, aliento y celebración frente a todos.
La jugada la filman quienes están alrededor y circula sin que la marca tenga que pedirlo.
La persona no lo recibió, lo conquistó. Es otra relación con el mismo objeto.
Máquina, identidad visual, mecánica de premios, registro y operación en el evento, todo bajo la misma ingeniería.
T3i personaliza la máquina, define la mecánica de premios y opera la activación en su evento.